viernes, 28 de febrero de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes
Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes, el Papa el martes en Santa Marta
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2014-02-25 Radio Vaticana
¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? El Santo Padre se inspiró en la Epístola del Apóstol Santiago, en la Primera Lectura, para elevar una vibrante condena de todas las guerras. Y comentando las peleas entre los discípulos de Jesús para ver quién fuese el más grande entre ellos, puso en evidencia que cuando “los corazones se alejan nace la guerra”. “Cada día, en los periódicos, encontramos guerras – constató con amargura – en tal lugar dos, cinco muertos”, en otro lugar más víctimas:
“Y los muertos parecen hacer parte de una contabilidad cotidiana. ¡Estamos acostumbrados a leer estas cosas! Si tuviésemos la paciencia de citar todas las guerras que en este momento hay en el mundo, seguramente llenaríamos muchas páginas. Pareciera que el espíritu de la guerra se hubiese apoderado de nosotros. Se hacen actos para conmemorar el centenario de aquella Gran Guerra, tantos millones de muertos… ¡Y todos escandalizados! Pero ¡hoy es lo mismo! En vez de una gran guerra, pequeñas guerras en todas partes, pueblos divididos… por conservar los propios intereses se asesinan, se matan entre ellos”.
“¿De dónde vienen las guerras y las querellas que hay entre ustedes?”, repitió el Obispo de Roma. “Las guerras, el odio, la enemistad – respondió – no se compran en el mercado: están aquí, en el corazón.” Y recordó que cuando de niños, en el catecismo, “nos contaban la historia de Caín y Abel, todos estábamos escandalizados”, no se podía creer que uno mate el hermano. Pero, hoy, “tantos millones se matan entre hermanos, entre ellos. Pero estamos acostumbrados”. La Primera Guerra Mundial, dijo, “nos escandaliza, pero no la gran guerra un poco por todas partes”, un poco “escondida, ¡no escandaliza! Y tantos mueren por un pedazo de tierra, por una ambición, por un odio, por un celo racial”. “La pasión – agregó – nos lleva a la guerra, al espíritu del mundo”:
“También normalmente ante un conflicto, nos encontramos ante una situación curiosa: salir adelante para resolverlo, peleando. Con el lenguaje de la guerra. ¡No viene antes el lenguaje de la paz! ¿Y las consecuencias? Piensen en los niños hambrientos en los campos de refugiados… Piensen solamente en eso: ¡es el fruto de la guerra! Y si quieren piensen en los grandes salones, en las fiestas que hacen aquellos que son los patrones de la industria de las armas, que fabrican las armas, las armas que terminan allí. El niño enfermo, hambriento, en un campo de refugiados y las grandes fiestas, la vida bella que tienen aquellos que fabrican las armas”.
“¿Qué ocurre en nuestro corazón?”, repitió. El Apóstol Santiago, agregó Francisco, nos da un consejo sencillo: “Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes”. Por lo tanto, advirtió sobre “este espíritu de guerra, que nos aleja de Dios, que no está lejos de nosotros” está “también en nuestra casa ”:
“Cuantas familias destruidas porque el papá, la mamá no son capaces de encontrar el camino de la paz y prefieren la guerra, hacer causa… ¡La guerra destruye! ‘¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros’? En el corazón. Hoy les propongo rezar por la paz, por aquella paz que parece haberse convertido sólo en una palabra, nada más. Para que esta palabra tenga la capacidad de actuar, sigamos el consejo del Apóstol Santiago: ‘¡Reconozcan su miseria!”.
Aquella miseria, continuó, de donde provienen las guerras: “Las guerras en las familias, las guerras en los barrios, las guerras en todas partes”. “¿Quién de nosotros ha llorado – se preguntó – cuando lee el periódico, cuando en la televisión ve aquellas imágenes? Tantos muertos”. “Que la alegría de ustedes – dijo retomando al Apóstol Santiago – se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza…”. Esto, agregó Francisco, “es lo que hoy, 25 de febrero, debe hacer un cristiano ante tantas guerras, en todas partes”: “Llorar, hacer luto, humillarse”. “Que el Señor – concluyó – nos haga entender esto y nos salve del acostumbrarnos a las noticias de guerra”. (RC-RV)
martes, 25 de febrero de 2014
Papa a las familias:Rezen conmigo
Pide oraciones para el Sínodo
Papa Francisco a familias: Recen conmigo para afrontar los retos con la luz y la fuerza del Evangelio
Foto ACI Prensa
VATICANO, 25 Feb. 14 / 10:17 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco ha escrito una carta a todas las familias del mundo, en la que pide oraciones por el Sínodo que se realizará en octubre en el Vaticano sobre el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. El Santo Padre pide rezar mucho para poder afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza del Evangelio.
La carta está fechada el 2 de febrero, festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, y ha sido dada a conocer hoy por la Santa Sede.
“Queridas familias:
Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema ‘Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias.
Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad.
Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías.
Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había ‘visto’ la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza.
En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.
Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad.
Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor”
lunes, 24 de febrero de 2014
Francisco pide formación litúrgica sólida
Papa Francisco pide promover una iniciación y formación litúrgica sólida y orgánica
Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
VATICANO, 23 Feb. 14 / 06:12 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco envió un mensaje con motivo de la clausura del Simposio, "Sacrosanctum Concilium. Gratitud y compromiso por un gran movimiento eclesial", en el que pidió “promover una iniciación y una formación litúrgica sólida y orgánica”.
El texto fue enviado al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares Llovera.
En su mensaje, el Santo Padre afirmó que el 50 aniversario de esta Constitución Conciliar sobre la Sagrada Liturgia promulgado por el Concilio Vaticano II es fuente de agradecimiento por la profunda y difusa renovación de la vida litúrgica hecha posible por el magisterio conciliar y, al mismo tiempo, “impulsa a relanzar el compromiso de acoger y actuar cada vez más plenamente esa enseñanza”.
Este documento promulgado por Pablo VI el 4 de diciembre de 1963 y los ulteriores pasos del Magisterio en el surco trazado por ella “han favorecido la comprensión de la liturgia a la luz de la revelación divina como el ejercicio delsacerdocio de Jesucristo”, en la que “el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro”.
Cristo se revela, indicó, como el verdadero protagonista de toda celebración y “asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia, que invoca a su Señor y por El tributa culto al Padre Eterno”. “Esa acción que tiene lugar por la potencia del Espíritu Santo, posee una fuerza creadora capaz de atraer hacia sí a todo ser humano, y, de alguna manera, la entera creación”.
Explicó que “celebrar el verdadero culto espiritual significa ofrecerse como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Una liturgia que se separase del culto espiritual correría el peligro de vaciarse, de caer de la originalidad cristiana en un sentido sacro genérico, casi mágico y en un esteticismo vacío. Al ser acción de Cristo, la liturgia empuja desde su interior a revestirse de los sentimientos de Cristo y, en este dinamismo, toda la realidad se transfigura”.
El Pontífice también citó a Benedicto XVI cuando en la Lectio divina al Seminario Romano en 2012 explicaba que “Nuestro vivir cotidiano... tendría que ...sumergirse en la realidad divina, convertirse en acción junto con Dios. Esto no significa que tengamos siempre que pensar en Dios, sino que tenemos que estar siempre realmente penetrados por la realidad de Dios... de modo que toda nuestra vida... sea liturgia, adoración”.
A la acción de gracias por cuanto ha sido posible realizar, el Papa afirmó que es necesario unir “una voluntad renovada de proseguir el camino indicado por los Padres conciliares porque todavía queda mucho por hacer para la asimilación, correcta y completa, de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia por parte de los bautizados y de las comunidades eclesiales. Me refiero en particular -concluye- al esfuerzo por una iniciación y una formación litúrgicas, sólidas y orgánicas, tanto de los fieles laicos, como del clero y de las personas consagradas”.
El texto fue enviado al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares Llovera.
En su mensaje, el Santo Padre afirmó que el 50 aniversario de esta Constitución Conciliar sobre la Sagrada Liturgia promulgado por el Concilio Vaticano II es fuente de agradecimiento por la profunda y difusa renovación de la vida litúrgica hecha posible por el magisterio conciliar y, al mismo tiempo, “impulsa a relanzar el compromiso de acoger y actuar cada vez más plenamente esa enseñanza”.
Este documento promulgado por Pablo VI el 4 de diciembre de 1963 y los ulteriores pasos del Magisterio en el surco trazado por ella “han favorecido la comprensión de la liturgia a la luz de la revelación divina como el ejercicio delsacerdocio de Jesucristo”, en la que “el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro”.
Cristo se revela, indicó, como el verdadero protagonista de toda celebración y “asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia, que invoca a su Señor y por El tributa culto al Padre Eterno”. “Esa acción que tiene lugar por la potencia del Espíritu Santo, posee una fuerza creadora capaz de atraer hacia sí a todo ser humano, y, de alguna manera, la entera creación”.
Explicó que “celebrar el verdadero culto espiritual significa ofrecerse como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Una liturgia que se separase del culto espiritual correría el peligro de vaciarse, de caer de la originalidad cristiana en un sentido sacro genérico, casi mágico y en un esteticismo vacío. Al ser acción de Cristo, la liturgia empuja desde su interior a revestirse de los sentimientos de Cristo y, en este dinamismo, toda la realidad se transfigura”.
El Pontífice también citó a Benedicto XVI cuando en la Lectio divina al Seminario Romano en 2012 explicaba que “Nuestro vivir cotidiano... tendría que ...sumergirse en la realidad divina, convertirse en acción junto con Dios. Esto no significa que tengamos siempre que pensar en Dios, sino que tenemos que estar siempre realmente penetrados por la realidad de Dios... de modo que toda nuestra vida... sea liturgia, adoración”.
A la acción de gracias por cuanto ha sido posible realizar, el Papa afirmó que es necesario unir “una voluntad renovada de proseguir el camino indicado por los Padres conciliares porque todavía queda mucho por hacer para la asimilación, correcta y completa, de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia por parte de los bautizados y de las comunidades eclesiales. Me refiero en particular -concluye- al esfuerzo por una iniciación y una formación litúrgicas, sólidas y orgánicas, tanto de los fieles laicos, como del clero y de las personas consagradas”.
domingo, 23 de febrero de 2014
Francisco alienta a nuevos Cardenales
El Papa alienta a nuevos Cardenales a vivir el Evangelio, las Bienaventuranzas y la senda de la santidad
Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
VATICANO, 23 Feb. 14 / 08:51 am (ACI/EWTN Noticias).- Al celebrar esta mañana en la Basílica Vaticana la primera Misa con los 19 nuevos Cardenalescreados ayer, el Papa Francisco les exhortó a evitar comportamientos cortesanos, como las habladurías y las preferencias, y por el contrario a que vivan el lenguaje del Evangelio, las actitudes de las Bienaventuranzas y la senda de la santidad.
El Santo Padre señaló que la escucha del Espíritu Santo vivifica la Iglesia y el alma, “con su fuerza creadora y renovadora, el Espíritu sostiene siempre la esperanza del Pueblo de Dios en camino a lo largo de la historia, y sostiene siempre, como Paráclito, el testimonio de los cristianos”.
“En este momento, junto con los nuevos cardenales, queremos escuchar la voz del Espíritu, que habla a través de las Escrituras que han sido proclamadas”.
Francisco indicó que en la Primera Lectura de hoy “ha resonado el llamamiento del Señor a su pueblo: ‘Sean santos, porque yo, su Señor Dios, soy santo’. Y Jesús, en el Evangelio, replica: ‘Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’. Estas palabras nos interpelan a todos nosotros, discípulos del Señor; y hoy se dirigen especialmente a mí y a ustedes, queridos hermanos cardenales, sobre todo a los que ayer han entrado a formar parte del Colegio Cardenalicio”.
“Imitar la santidad y la perfección de Dios puede parecer una meta inalcanzable. Sin embargo, la Primera Lectura y el Evangelio sugieren ejemplos concretos de cómo el comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Pero recordemos, todos nosotros recordemos, que, sin el Espíritu Santo, nuestro esfuerzo sería vano”.
La santidad cristiana, precisó el Papa, “no es en primer término un logro nuestro, sino fruto de la docilidad – querida y cultivada – al Espíritu del Dios, tres veces Santo”.
“El Levítico dice: ‘No odiarás de corazón a tu hermano... No te vengarás, ni guardarás rencor... sino que amarás a tu prójimo…'. Estas actitudes nacen de la santidad de Dios. Nosotros, sin embargo, somos tan diferentes, tan egoístas y orgullosos...; pero la bondad y la belleza de Dios nos atraen, y el Espíritu Santo nos puede purificar, nos puede transformar, nos puede modelar día a día”.
Francisco señaló que hoy “Jesús nos habla en el Evangelio de la santidad, y nos explica la nueva ley, la suya. Lo hace mediante algunas antítesis entre la justicia imperfecta de los escribas y los fariseos y la más alta justicia del Reino de Dios”.
“La primera antítesis del pasaje de hoy se refiere a la venganza. ‘Han oído que se les dijo: ‘Ojo por ojo, diente por diente’. Pues yo les digo: …si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra’. No sólo no se ha de devolver al otro el mal que nos ha hecho, sino que debemos de esforzarnos por hacer el bien con largueza”.
La segunda antítesis, indicó el Santo Padre, “refiere a los enemigos: ‘Han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Yo, en cambio, les digo: ‘Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen’. A quien quiere seguirlo, Jesús le pide amar a los que no lo merecen, sin esperar recompensa, para colmar los vacíos de amor que hay en los corazones, en las relaciones humanas, en las familias, en las comunidades, en el mundo”.
“Hermanos cardenales Jesús no ha venido para enseñarnos los buenos modales, las formas de cortesía. Para esto no era necesario que bajara delcielo y muriera en la cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único camino para salir de las arenas movedizas del pecado, y este camino es la misericordia”.
El Papa subrayó que “este camino que Él ha hecho y que cada día hace con nosotros. Ser santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo. Es esto lo que el Señor nos pide a nosotros”.
“Queridos hermanos cardenales, el Señor Jesús y la Madre Iglesia nos piden testimoniar con mayor celo y ardor estas actitudes de santidad. Precisamente en este suplemento de entrega gratuita consiste la santidad de un cardenal”.
Por tanto, pidió el Papa, “amemos a quienes nos contrarían; bendigamos a quien habla mal de nosotros; saludemos con una sonrisa al que tal vez no lo merece; no pretendamos hacernos valer, contrapongamos más bien la mansedumbre a la prepotencia; olvidemos las humillaciones recibidas”.
“Dejémonos guiar siempre por el Espíritu de Cristo, que se sacrificó a sí mismo en la cruz, para que podamos ser ‘cauces’ por los que fluye su caridad. Ésta es la actitud, éste es el comportamiento de un cardenal”.
“El Cardenal, especialmente a ustedes se los digo, entra en la Iglesia de Roma, no en una corte. Evitemos todos y ayudémonos unos a otros a evitar hábitos y comportamientos cortesanos: intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos, preferencias”.
Francisco les pidió a los Cardenales “que nuestro lenguaje sea el del Evangelio: ‘Sí, sí; no, no’; que nuestras actitudes sean las de las Bienaventuranzas, y nuestra senda la de la santidad. Pidamos nuevamente tu ayuda misericordiosa para que nos vuelva siempre atentos a la voz del Espíritu”.
“El Espíritu Santo nos habla hoy por las palabras de san Pablo: ‘Son templo de Dios...; santo es el templo de Dios, que son ustedes’. En este templo, que somos nosotros, se celebra una liturgia existencial: la de la bondad, del perdón, del servicio; en una palabra, la liturgia del amor”.
El Papa advirtió que “este templo nuestro resulta como profanado si descuidamos los deberes para con el prójimo. Cuando en nuestro corazón hay cabida para el más pequeño de nuestros hermanos, es el mismo Dios quien encuentra puesto”.
“Cuando a ese hermano se le deja fuera, el que no es bien recibido es Dios mismo. Un corazón vacío de amor es como una iglesia desconsagrada, sustraída al servicio divino y destinada a otra cosa”.
Al finalizar su homilía, el Papa pidió a los Cardenales que “permanezcamos unidos en Cristo y entre nosotros. Les pido su cercanía con la oración, el consejo, la colaboración”.
“Y todos ustedes, obispos, presbíteros, diáconos, personas consagradas y laicos, únanse en la invocación al Espíritu Santo, para que el Colegio de Cardenales tenga cada vez más ardor pastoral, esté más lleno de santidad, para servir al Evangelio y ayudar a la Iglesia a irradiar el amor de Cristo en el mundo”, concluyó.
El Santo Padre señaló que la escucha del Espíritu Santo vivifica la Iglesia y el alma, “con su fuerza creadora y renovadora, el Espíritu sostiene siempre la esperanza del Pueblo de Dios en camino a lo largo de la historia, y sostiene siempre, como Paráclito, el testimonio de los cristianos”.
“En este momento, junto con los nuevos cardenales, queremos escuchar la voz del Espíritu, que habla a través de las Escrituras que han sido proclamadas”.
Francisco indicó que en la Primera Lectura de hoy “ha resonado el llamamiento del Señor a su pueblo: ‘Sean santos, porque yo, su Señor Dios, soy santo’. Y Jesús, en el Evangelio, replica: ‘Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’. Estas palabras nos interpelan a todos nosotros, discípulos del Señor; y hoy se dirigen especialmente a mí y a ustedes, queridos hermanos cardenales, sobre todo a los que ayer han entrado a formar parte del Colegio Cardenalicio”.
“Imitar la santidad y la perfección de Dios puede parecer una meta inalcanzable. Sin embargo, la Primera Lectura y el Evangelio sugieren ejemplos concretos de cómo el comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Pero recordemos, todos nosotros recordemos, que, sin el Espíritu Santo, nuestro esfuerzo sería vano”.
La santidad cristiana, precisó el Papa, “no es en primer término un logro nuestro, sino fruto de la docilidad – querida y cultivada – al Espíritu del Dios, tres veces Santo”.
“El Levítico dice: ‘No odiarás de corazón a tu hermano... No te vengarás, ni guardarás rencor... sino que amarás a tu prójimo…'. Estas actitudes nacen de la santidad de Dios. Nosotros, sin embargo, somos tan diferentes, tan egoístas y orgullosos...; pero la bondad y la belleza de Dios nos atraen, y el Espíritu Santo nos puede purificar, nos puede transformar, nos puede modelar día a día”.
Francisco señaló que hoy “Jesús nos habla en el Evangelio de la santidad, y nos explica la nueva ley, la suya. Lo hace mediante algunas antítesis entre la justicia imperfecta de los escribas y los fariseos y la más alta justicia del Reino de Dios”.
“La primera antítesis del pasaje de hoy se refiere a la venganza. ‘Han oído que se les dijo: ‘Ojo por ojo, diente por diente’. Pues yo les digo: …si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra’. No sólo no se ha de devolver al otro el mal que nos ha hecho, sino que debemos de esforzarnos por hacer el bien con largueza”.
La segunda antítesis, indicó el Santo Padre, “refiere a los enemigos: ‘Han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Yo, en cambio, les digo: ‘Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen’. A quien quiere seguirlo, Jesús le pide amar a los que no lo merecen, sin esperar recompensa, para colmar los vacíos de amor que hay en los corazones, en las relaciones humanas, en las familias, en las comunidades, en el mundo”.
“Hermanos cardenales Jesús no ha venido para enseñarnos los buenos modales, las formas de cortesía. Para esto no era necesario que bajara delcielo y muriera en la cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único camino para salir de las arenas movedizas del pecado, y este camino es la misericordia”.
El Papa subrayó que “este camino que Él ha hecho y que cada día hace con nosotros. Ser santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo. Es esto lo que el Señor nos pide a nosotros”.
“Queridos hermanos cardenales, el Señor Jesús y la Madre Iglesia nos piden testimoniar con mayor celo y ardor estas actitudes de santidad. Precisamente en este suplemento de entrega gratuita consiste la santidad de un cardenal”.
Por tanto, pidió el Papa, “amemos a quienes nos contrarían; bendigamos a quien habla mal de nosotros; saludemos con una sonrisa al que tal vez no lo merece; no pretendamos hacernos valer, contrapongamos más bien la mansedumbre a la prepotencia; olvidemos las humillaciones recibidas”.
“Dejémonos guiar siempre por el Espíritu de Cristo, que se sacrificó a sí mismo en la cruz, para que podamos ser ‘cauces’ por los que fluye su caridad. Ésta es la actitud, éste es el comportamiento de un cardenal”.
“El Cardenal, especialmente a ustedes se los digo, entra en la Iglesia de Roma, no en una corte. Evitemos todos y ayudémonos unos a otros a evitar hábitos y comportamientos cortesanos: intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos, preferencias”.
Francisco les pidió a los Cardenales “que nuestro lenguaje sea el del Evangelio: ‘Sí, sí; no, no’; que nuestras actitudes sean las de las Bienaventuranzas, y nuestra senda la de la santidad. Pidamos nuevamente tu ayuda misericordiosa para que nos vuelva siempre atentos a la voz del Espíritu”.
“El Espíritu Santo nos habla hoy por las palabras de san Pablo: ‘Son templo de Dios...; santo es el templo de Dios, que son ustedes’. En este templo, que somos nosotros, se celebra una liturgia existencial: la de la bondad, del perdón, del servicio; en una palabra, la liturgia del amor”.
El Papa advirtió que “este templo nuestro resulta como profanado si descuidamos los deberes para con el prójimo. Cuando en nuestro corazón hay cabida para el más pequeño de nuestros hermanos, es el mismo Dios quien encuentra puesto”.
“Cuando a ese hermano se le deja fuera, el que no es bien recibido es Dios mismo. Un corazón vacío de amor es como una iglesia desconsagrada, sustraída al servicio divino y destinada a otra cosa”.
Al finalizar su homilía, el Papa pidió a los Cardenales que “permanezcamos unidos en Cristo y entre nosotros. Les pido su cercanía con la oración, el consejo, la colaboración”.
“Y todos ustedes, obispos, presbíteros, diáconos, personas consagradas y laicos, únanse en la invocación al Espíritu Santo, para que el Colegio de Cardenales tenga cada vez más ardor pastoral, esté más lleno de santidad, para servir al Evangelio y ayudar a la Iglesia a irradiar el amor de Cristo en el mundo”, concluyó.
martes, 18 de febrero de 2014
El que habla mal del hermano lo mata en su corazón
Papa Francisco: El que habla mal del hermano lo mata en su corazón
Foto ACI Prensa
VATICANO, 17 Feb. 14 / 10:49 am (ACI/EWTN Noticias).- La parroquia romana de San Tomás Apóstol en Infernetto, al sur de la diócesis de Roma, recibió ayer tarde la visita del Papa Francisco que reflexionó sobre las habladurías y los “chismorreos” que matan al hermano en el corazón.
A su llegada, el Pontífice encontró a los niños que recibirán la Comunión y la Confirmación y saludó a los fieles en el patio, al igual que a los niños recién bautizados con sus padres, los ancianos y enfermos y a la asociación de familias con hijos discapacitados y antes de comenzar la misa confesó a algunos penitentes.
“Una vez, los discípulos de Jesús comían trigo, porque tenían hambre, pero era sábado, y el sábado no se podía comer trigo. -dijo el Papa en su homilía-. Los fariseos empezaron a decir: ‘¡Miren lo que hacen! Los que hacen esto, van contra la ley y ensucian el alma porque no la cumplen". Y Jesús respondió: ‘No ensucia el alma lo que tomamos desde el exterior, sino lo que viene de dentro, de tu corazón’. Y creo que hoy nos sentará bien pensar no si mi alma está limpia o sucia, sino pensar en lo que está en mi corazón, lo que llevo dentro, lo que yo se que llevo pero ninguno lo sabe”.
“Decirnos la verdad a nosotros mismos, y esto no es fácil porque siempre tratamos de cubrirnos cuando vemos algo que no encaja en nosotros. ¿Qué hay en nuestro corazón? ¿Hay amor? : ¿Amo a mis padres, a mis hijos, mi esposa, a mi marido, a la gente del barrio, a los enfermos? ¿Los amo?.. ¿Hay odio? ¿Odio a alguien? Porque muchas veces nos encontramos con que hay odio, ¿no? Yo amo a todos, excepto a éste o a ésta. Y eso es odio ¿no?”.
“¿Qué hay en mi corazón… perdón? ¿Hay una actitud de perdonar a los que me han ofendido, o hay una actitud de venganza? Tenemos que preguntarnos qué hay dentro, porque lo que está dentro sale y hace el mal, su es malo, y si es bueno, también sale y hace el bien. Y es muy hermoso decirnos la verdad a nosotros mismos, y avergonzarnos cuando estamos en una situación que no es como la que Dios quiere.”.
El Papa recordó el Evangelio de hoy en que Jesús decía: ‘Habéis oído que fue dicho a vuestros padres: ‘No matarás’. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, lo mata, en su corazón’. ‘Y el que insulta a su hermano –ha subrayado Francisco– lo mata en su corazón; el que odia a su hermano lo mata en su corazón; cualquier persona que habla mal de su hermano, lo mata en su corazón. Quizás no nos damos cuenta,.. chismorreamos de éste o de aquel. Y esto es matar al hermano... Por eso, es importante saber lo que hay dentro de mí, lo que pasa en mi corazón. Si uno entiende su hermano, a la gente, ama porque perdona: entiende, perdona, es paciente”.
“Debemos pedir al Señor dos gracias –dijo el Papa Francisco- La primera, saber lo que hay en mi corazón para no vivir engañados. La segunda: hacer el bien que está en nuestros corazones, y no hacer el mal que hay en nuestros corazones. Y hablando de ‘matar’ , recordad que las palabras matan. Incluso los malos deseos matan... Parece cómo si el pecado de calumnia, el pecado de difamación hubieran sido eliminados del Decálogo. Y hablar mal de una persona es pecado”.
Para concluir el Santo Padre exhortó a pedir “siempre al Señor que nos ayude a amar a los demás. Y si no puedo amar a una persona, ¿por qué no puedo? Recemos por esta persona, para que el Señor me haga quererla. Y seguir así, recordando que lo que ensucia nuestra vida es lo malo que sale de nuestro corazón”.
Finalizada la Eucaristía, el Santo Padre saludó a los familiares de los sacerdotes y encontró al consejo pastoral.
domingo, 16 de febrero de 2014
El Papa agradece al Reino de Suecia y otras cosas más
El Papa agradece al reino de Suecia su compromiso con los refugiados
Viernes 14 Feb 2014 | 10:01 am
Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco mantuvo este jueves un encuentro con dos hermanos argentinos, Carlos y Rodolfo Luna, exiliados en Suecia, con quienes conversó alrededor de una hora, ante la presencia de algunos periodistas. De esta conversación informal y amigable, se deduce que el Santo Padre conoció a la esposa de uno de ellos, “Estercita”, ya fallecida, a quien él vio nacer en 1954. El pontífice agradeció la hospitalidad del pueblo sueco. “¡Qué lindo encontrar un pueblo con un corazón así! Y Suecia tuvo grandes santos. Al principio del cristianismo, santa Brígida, marcó, y también entre los luteranos... Grandes hombres y mujeres de Iglesia luteranos”, subrayó.
El papa Francisco mantuvo este jueves un encuentro con dos hermanos argentinos, Carlos y Rodolfo Luna, exiliados en Suecia, con quienes conversó alrededor de una hora, ante la presencia de algunos periodistas.
De esta conversación informal y amigable, se deduce que el Santo Padre conoció a la esposa de uno de ellos, “Estercita”, ya fallecida, a quien él vio nacer en 1954.
En efecto, Jorge Mario Bergoglio trabajaba en un laboratorio químico con la madre de esta señora, es decir la suegra de uno de los argentinos, la señora Ester, que era su jefa en aquel trabajo. El Pontífice recuerda que si bien era muy severa, la quiso como a una hermana.
El Papa también recordó que para ayudar a estas señoras escondió en el Colegio Máximo de San Miguel su biblioteca, en un período en el que estaban bajo vigilancia militar.
Francisco también recordó su amistad con un pastor luterano Anders Gutt, con quien compartió en Buenos Aires la cátedra de Teología Espiritual. “Un jesuita y un luterano, y nos entendíamos muy bien”, bromeó.
Durante el encuentro con los hermanos Luna y ante la prensa sueca, el Papa agradeció a este reino por ser “tan humano” y expresó su gratitud por la hospitalidad del pueblo sueco.
“¡Qué lindo encontrar un pueblo con un corazón así! Y Suecia tuvo grandes santos. Al principio del cristianismo, santa Brígida, marcó, y también entre los luteranos... Grandes hombres y mujeres de Iglesia luteranos”, subrayó.+
De esta conversación informal y amigable, se deduce que el Santo Padre conoció a la esposa de uno de ellos, “Estercita”, ya fallecida, a quien él vio nacer en 1954.
En efecto, Jorge Mario Bergoglio trabajaba en un laboratorio químico con la madre de esta señora, es decir la suegra de uno de los argentinos, la señora Ester, que era su jefa en aquel trabajo. El Pontífice recuerda que si bien era muy severa, la quiso como a una hermana.
El Papa también recordó que para ayudar a estas señoras escondió en el Colegio Máximo de San Miguel su biblioteca, en un período en el que estaban bajo vigilancia militar.
Francisco también recordó su amistad con un pastor luterano Anders Gutt, con quien compartió en Buenos Aires la cátedra de Teología Espiritual. “Un jesuita y un luterano, y nos entendíamos muy bien”, bromeó.
Durante el encuentro con los hermanos Luna y ante la prensa sueca, el Papa agradeció a este reino por ser “tan humano” y expresó su gratitud por la hospitalidad del pueblo sueco.
“¡Qué lindo encontrar un pueblo con un corazón así! Y Suecia tuvo grandes santos. Al principio del cristianismo, santa Brígida, marcó, y también entre los luteranos... Grandes hombres y mujeres de Iglesia luteranos”, subrayó.+
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sábado, 15 de febrero de 2014
El cristiano anuncia el Evangelio con Alegría
El cristiano es “enviado” y anuncia el Evangelio “con alegría”. Lamentándose no se hace un favor al Señor. El Papa el viernes
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2014-02-14 Radio Vaticana
¿Cómo debe ser un discípulo de Jesús? El Papa se inspiró en las figuras de Cirilo y Metodio para detenerse en la identidad del cristiano. Y comentando la primera Lectura tomada de los Hechos de los Apóstoles subrayó que el cristiano es “enviado”. El Señor envía a sus discípulos, les pide ir adelante. “Y esto – observó – significa que el cristiano es un discípulo del Señor que camina, que va siempre adelante”:
“No se puede pensar en un cristiano inmóvil: un cristiano que se detiene está enfermo, sufre alguna enfermedad en su identidad cristiana, tiene alguna enfermedad en aquella identidad. El cristiano es discípulo para caminar, para avanzar. Al final lo hemos escuchado en el Salmo, la despedida del Señor: ‘Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio’. Vayan. Caminen. Esto: una primera actitud de la identidad cristiana es caminar, y caminar también si hay dificultades, ir más allá de las dificultades”.
Esto, agregó, es lo que sucedió con Pablo en Antioquia de Pisidia, “donde había dificultades con la comunidad judía”. Jesús, recordó el Obispo de Roma, “exhorta a ir a los cruces de los caminos” y a invitar a “todos, buenos y malos”. Así dice el Evangelio, reiteró: “¡También a los malos! Todos”. El cristiano, por lo tanto, “camina” y “si hay dificultades, va más allá, para anunciar que el Reino de Dios está cerca”. Un segundo aspecto de la identidad del cristiano, continuó, “es que el cristiano debe permanecer siempre cordero”. El cristiano, repitió, “es un cordero, y debe conservar esta identidad”. El Señor nos envía “como corderos en medio de los lobos”. Pero, se preguntó el Papa, alguien podría proponer usar la “fuerza contra ellos”. Pensemos en David, y de esta forma observó, “cuando debía luchar contra el filisteo: querían vestirlo con todas las armaduras de Saúl y no podía moverse”. Así, explicó Francisco, “no era el mismo, no era el humilde, no era el simple David. Al final, él tomó solo la honda y venció la batalla”:
“Como corderos… No volverse lobos… Porque, a veces, la tentación nos hace pensar: ‘Esto es difícil, estos lobos son astutos y yo seré más astuto que ellos, ¿eh?’. Cordero. No tonto, sino cordero. Cordero. Con la astucia cristiana, pero cordero siempre. Porque si tú eres cordero, Él te defiende. Pero si tú te sientes fuerte como el lobo, Él no te defiende, te deja solo, y los lobos te comerán inmediatamente. Como cordero”.
El tercer aspecto de esta identidad, dijo, es el “estilo del cristiano” que es “la alegría”. Los cristianos, afirmó, “son personas que exultan porque conocen al Señor y llevan consigo al Señor”. Y advirtió que “no se puede caminar como cristiano sin alegría, no se puede caminar como cordero sin gozo”. También “en los problemas, también en las dificultades, también en los propios errores y pecados – insistió – está la alegría de Jesús que perdona y ayuda siempre”. El Evangelio entonces “debe ir adelante, llevado por estos corderos enviados por el Señor que camina, con alegría”:
“Aquellos cristianos que tienen un tiempo de adagio-lamentoso, que viven siempre así, quejándose de todo, tristes, no le hacen un favor ni al Señor ni a la Iglesia… Éste no es el estilo del discípulo. San Agustín dice a los cristianos: ‘¡Anda, va adelante, canta y camina!’. Con alegría: y ese es el estilo del cristiano. Anunciar el Evangelio con alegría. Y el Señor lo hace todo. En cambio, la excesiva tristeza, esta excesiva tristeza, también la amargura nos lleva a vivir un, por así decirlo, cristianismo sin Cristo: la Cruz vacía a los cristianos que están ante el Sepulcro llorando, como la Magdalena, pero sin la alegría de haber encontrado al Resucitado”. (RC-RV)
viernes, 14 de febrero de 2014
Papa a los novios "no tengan miedo al amor para siempre"
Papa Francisco a novios en San Valentín: No tengan miedo al amor para siempre
Un grupo de novios en la Plaza de San Pedro (Foto ACI Prensa)
VATICANO, 14 Feb. 14 / 10:08 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco recibió esta mañana en la Plaza de San Pedro a más de 20 mil novios por el día de San Valentín, a quienes alentó a no tenerle miedo a decir “sí” para siempre y a quienes exhortó a vivir el perdón y la gratitud cotidianamente en elmatrimonio.
En el evento, titulado “La alegría del sí para siempre” organizado por el Pontificio Consejo para la Familia, se inició a las 11:00 a.m. con diversos testimonios, intercalados con lecturas y canciones dedicadas al amor. A las 12:30, el Santo Padre llegó a la Plaza para saludar a los novios y responder a tres preguntas sobre el miedo al sí “para siempre”; la vida en común y la forma de celebrar el matrimonio.
“Es importante preguntarnos si es posible amarse ‘para siempre’ –dijo el Papa–. Hoy en día muchas personas tienen miedo de tomar decisiones definitivas, para toda la vida, porque parece imposible... y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: ‘Estamos juntos hasta que nos dure el amor’.... Pero, ¿qué entendemos por ‘amor’? ¿Sólo un sentimiento, una condición psicofísica? Ciertamente, si es así, no se puede construir sobre ello nada sólido”.
Pero, continuó el Santo Padre, “si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos!.. No querrán construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios. La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza”.
Así como el amor de Dios es estable y para siempre, dijo el Papa, “queremos que el amor en que se asienta la familia también lo sea. No debemos dejarnos vencer por la ‘cultura de lo provisional’. Así que el miedo del ‘para siempre’ se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común...Porque el ‘para siempre’ no es solo cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. En el Padrenuestro decimos ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Los esposos pueden rezar así´: ‘Señor, danos hoy nuestro amor de todos los días.... enséñanos a querernos’”.
Respondiendo a la segunda pregunta, Francisco ha subrayado que “la convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo? Gracias, Perdona. ‘¿Puedo?’ Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. San Francisco decía: ‘La cortesía es la hermana de la caridad, que apaga el odio y mantiene el amor’ Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía”.
"Gracias. La gratitud es un sentimiento importante ¿Sabemos dar las gracias?: En vuestra relación ahora y en vuestra futura vida matrimonial, es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios... y a los dones de Dios se dice ‘gracias’. No es una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Hay que saber decirse gracias para caminar juntos”.
“Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla ‘perdona’. En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de muchos desastres. Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir disculpas. También así crece una familia cristiana. Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón... sin que la paz vuelva a casa. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante”.
Por último, el Santo Padre ha recordado que la celebración del matrimonio debe ser “una fiesta, pero una fiesta cristiana y no mundana” y poniendo como ejemplo el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná, cuando transformó el agua en vino porque se había acabado ha dicho: “Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta nupcial. Lo que hará pleno y profundamente verdadero vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y nos otorga su gracia”.
“Al mismo tiempo, es bueno que vuestro matrimonio sea sobrio y destaque lo que es realmente importante. Algunos están muy preocupados por los signos externos: el banquete... los trajes. Estas cosas son importantes en una fiesta, pero sólo si indican el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición de Dios sobre vuestro amor. Haced que como el vino de Caná, los signos externos de vuestra ceremonia revelen la presencia del Señor y recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y la razón de su alegría”.
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