viernes, 31 de enero de 2014

El Papa en Universidad Estadounidense

Es esencial un testimonio valiente de las universidades católicas en la enseñanza moral de la Iglesia y la defensa de la libertad: el Papa a la Universidad norteamericana de Notre Dame

2014-01-30 Radio Vaticana
RV.- (audio)  A mediodía en la sala Clementina, el Papa Francisco recibió a la Delegación norteamericana de la Universidad de Notre Dame en ocasión de la inauguración del centro universitario en Roma.
El Papa confía que el nuevo Centro contribuirá a poner en contacto los estudiantes con la singularidad de los ricos aspectos culturales, históricos y espirituales de la Ciudad Eterna, abriendo sus mentes y sus corazones a la notable continuidad entre la fe de los santos Pedro y Pablo, los confesores y mártires de todas las épocas, y la fe católica trasmitida, a ellos, por las familias, escuelas y parroquias.
"Desde su fundación, la Universidad de Notre Dame ha dado una contribución significativa a la Iglesia en su país, con su compromiso en la educación religiosa de los jóvenes y en la enseñanza de un saber inspirado por la confianza en la armonía entre la fe y la razón en la búsqueda de la verdad y la justicia".
El Pontífice dio su agradecimiento por el apostolado evangelizador que ha mostrado en el curso de los años la Universidad de Notre Dame ayudando a reforzar la enseñanza en la escuela elemental y secundaria de los EEUU.
"En mi reciente Exhortación apostólica sobre la alegría del Evangelio, hice hincapié en la dimensión misionera del discipulado cristiano, que tiene necesidad de hacerse evidente en la vida de las personas y en el trabajo de cada institución eclesial. Y esta participación en un "discipulado misionero" debe ser percibido de manera muy especial en las universidades católicas, que, por su propia naturaleza, se han comprometido en mostrar la armonía entre fe y razón, destacando la relevancia del mensaje cristiano de una vida humana vivida en plenitud y autenticidad".
“En este sentido, es esencial -ha terminado diciendo el Papa- un testimonio valiente de las universidades católicas en lo que respecta a la enseñanza moral de la Iglesia y la defensa de la libertad para apoyar tales enseñanzas, proclamadas con autoridad por el Magisterio de los Pastores, precisamente ‘en’ y ‘a través’ de las instituciones formativas de la Iglesia”. El Papa ha pedido a la Universidad de Notre Dame que continúe ofreciendo “su testimonio indispensable e inequívoco” a este aspecto fundamental de su identidad católica, especialmente frente a los intentos para diluirla.

jueves, 30 de enero de 2014

Santo Padre- La Confirmación

La confirmación es obra de Dios, que se preocupa de que nuestra vida sea plasmada a imagen de su Hijo. Catequesis del Papa

2014-01-29 Radio Vaticana
(RV).- (Con audio y video)  La audiencia general de este miércoles estuvo dedicada al Sacramento de la Confirmación. El Papa Francisco recordó que este sacramento ratifica la gracia bautismal, nos une más firmemente a Cristo: afianza nuestra relación con la Iglesia y nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para defender la fe y confesar el nombre de Cristo sin avergonzarnos de su Cruz.
“La Confirmación es obra de Dios, que se preocupa de que nuestra vida sea plasmada a imagen de su Hijo, de hacernos capaces de amar como él, infundiéndonos su Espíritu Santo. Este Espíritu no cesa de actuar con su fuerza en nosotros, en toda la persona y durante toda la vida”, precisó el Obispo de Roma. (RC-RV)
Palabras del Papa Francisco y saludo en nuestro idioma:
 Queridos hermanos y hermanas
Hoy nos centraremos en el Sacramento de la Confirmación. Junto con el Bautismo y la Eucaristía, forma parte un proceso único de iniciación cristiana, a través del cual somos insertados gradualmente en Cristo, muerto y resucitado y recibimos una vida nueva, haciéndonos miembros de la Iglesia. El término Confirmación indica que este sacramento ratifica la gracia bautismal, nos une más firmemente a Cristo: afianza nuestra relación con la Iglesia y nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para defender la fe y confesar el nombre de Cristo sin avergonzarnos de su Cruz. Como todo sacramento, la Confirmación es obra de Dios, que se preocupa de que nuestra vida sea plasmada a imagen de su Hijo, de hacernos capaces de amar como él, infundiéndonos su Espíritu Santo. Este Espíritu no cesa de actuar con su fuerza en nosotros, en toda la persona y durante toda la vida. Cuando lo acogemos en nuestro corazón, Cristo mismo se hace presente y toma forma en nuestra vida: es él quien reza, perdona, infunde esperanza, sirve a los hermanos más necesitados, crea comunión y siembra la paz. Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, venidos de España, Argentina, Chile, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a recordar que hemos recibido la Confirmación, a dar gracias a Dios por él y a pedirle que nos ayude a vivir como verdaderos cristianos y a caminar siempre con alegría, según el Espíritu Santo que hemos recibido.
Muchas gracias.
En su cordial bienvenida y saludos también a los fieles de lengua italiana, el Papa se dirigió en especial a los voluntarios de las fundaciones contra la usura, encabezados por el Arzobispo de Bari, y expresó su anhelo de que «las instituciones puedan intensificar su compromiso al lado de las víctimas de la usura, dramática plaga social. ¡Cuando una familia no tiene lo suficiente para comer, porque tiene que pagar a los usureros, esto no es cristiano, no es humano! Y esta dramática una plaga social hiere la dignidad inviolable de la persona humana».
Y como es tradicional, al final de la Audiencia General, el Santo Padre dirigió un saludo especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Recordando la proximidad de la celebración de la memoria de San Juan Bosco, deseó a los queridos jóvenes que la figura de padre y de maestro de este santo los acompañe a lo largo de sus años de estudio y de formación.
Después de animar a los queridos enfermos a no perder la esperanza aun en los momentos más duros del sufrimiento, Francisco exhortó a los queridos recién casados a inspirarse en el modelo salesiano del amor preventivo en la educación integral de sus hijos.(CdM - RV)
Traducción del texto completo de la catequesis del Papa en italiano
EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En esta tercera catequesis sobre los sacramentos, nos centramos en la confirmación, que debe ser entendida en continuidad con el Bautismo, al que está vinculada de manera inseparable. Estos dos sacramentos, junto con la Eucaristía, constituyen un único evento salvador que se llama: la "iniciación cristiana", en el que somos insertados en Cristo Jesús muerto y resucitado, y nos convertimos en nuevas criaturas y miembros de la Iglesia. Es por ello que en su origen estos tres sacramentos se celebraban en un solo momento, al final del camino catecumenal, que era por lo general en la Vigilia de Pascua. Así venía sellado el camino de formación y de progresiva inserción en la comunidad cristiana que podía durar unos cuantos años. Se hacía paso a paso, ¿no?, para llegar al Bautismo, después a la Confirmación y a la Eucaristía.
Comúnmente hablamos del sacramento de la "Confirmación", una palabra que significa " unción". Y, de hecho, a través del óleo, llamado "sagrado crisma" venimos formados, en la potencia del Espíritu, a Jesucristo, que es el único verdadero "ungido ", el " Mesías", el Santo de Dios. Hemos escuchado en el Evangelio como Jesús lee aquello de Isaías, lo vemos más adelante, es el ungido: "yo soy enviado y ungido para esta misión."
El término "Confirmación" nos recuerda que este Sacramento confiere un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; completa nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de su cruz (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1303). Y por esta razón es importante tener cuidado de que nuestros niños, nuestros muchachos tengan este sacramento. Todos nos preocupamos de que estén bautizados y esto es bueno, ¿eh? Pero tal vez no tengamos tanto cuidado de que reciban la Confirmación: quedan a mitad de camino y no reciben el Espíritu Santo, ¡eh!, ¡que es muy importante en la vida cristiana, porque nos da la fuerza para seguir adelante! Pensemos un poco, cada uno de nosotros: ¿estamos, de verdad, preocupados de que nuestros niños y muchachos reciban la Confirmación? Es importante esto: es importante. Y si ustedes tienen niños o muchachos en casa que todavía no la han recibido y tienen la edad suficiente para recibirla, hagan todo lo posible para acabar esta iniciación cristiana para que ellos reciban la fuerza del Espíritu Santo. ¡Es importante!
Por supuesto, es importante ofrecer a los que reciben la Confirmación una buena preparación, que debe tener como objetivo conducirlos a una adhesión personal a la fe en Cristo y despertar en ellos el sentido de pertenencia a la Iglesia.
La Confirmación, como todo Sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, que cuida de nuestras vidas para moldearnos a la imagen de su Hijo, para que podamos amar como Él. Y hace esto infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y durante toda la vida, como se refleja en los siete dones que la Tradición, a la luz de la Sagrada Escritura, siempre ha evidenciado. De estos siete dones… no quiero preguntarles si se acuerdan de los siete dones, no. Tal vez muchos lo dirán, pero no es necesario, no. Todos dirán es éste, ése, este otro... pero no lo hagan. Yo los digo en su nombre, ¿eh? ¿Cuáles son los dones? La Sabiduría, el Intelecto, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y Temor de Dios. Y estos dones se nos han dado precisamente con el Espíritu Santo en el Sacramento de la Confirmación. A estos dones tengo la intención de dedicar las catequesis que seguirán a las de los Sacramentos.
Cuando acogemos al Espíritu Santo en nuestros corazones, y lo dejamos actuar, Cristo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida; a través de nosotros, será Él -oigan bien esto, ¿eh?, a través de nosotros será el mismo Cristo quien orará, perdonará, infundirá esperanza y consuelo, servirá a los hermanos, estará cerca de los necesitados y de los últimos, creará comunión y sembrará la paz. ¡Piensen en lo importante que es esto: que es a través del Espíritu Santo, que viene Cristo para hacer todo esto en medio de nosotros y para nosotros! Por esta razón, es importante que los niños y jóvenes reciban este Sacramento.
¡Queridos hermanos y hermanas, recordemos que hemos recibido la Confirmación, todos nosotros! Recordémoslo ante todo para dar las gracias al Señor por este don y luego para pedirle que nos ayude a vivir como verdaderos cristianos, a caminar con alegría según el Espíritu Santo que nos fue dado. ¡Está visto, que estos últimos miércoles, a mitad de la audiencia, nos bendicen desde el Cielo: pero, ustedes son valientes, adelante!

miércoles, 29 de enero de 2014

... Y no eres capaz de cantar las alabanzas al Señor?

¿Eres capaz de gritar cuando tu equipo hace un gol y no de cantar las alabanzas al Señor? El Papa el martes en Santa Marta

2014-01-28 Radio Vaticana
(RV).- La oración de alabanza nos hace fecundos. Lo afirmó el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa de Santa Marta. El Papa, comentando la danza alegre de David para el Señor de la que habla la Primera Lectura, subrayó que, si nos cerramos en la formalidad, nuestra oración se vuelve fría y estéril.
“David danzaba con todas las fuerzas ante el Señor”. El Santo Padre desarrolló su homilía partiendo de esta imagen alegre, relatada en el Segundo Libro de Samuel. Todo el Pueblo de Dios, recordó, estaba de fiesta porque el Arca de la Alianza regresaba a casa. La oración de alabanza de David, continuó, “lo llevó a dejar toda compostura y a danzar ante el Señor” con “todas las fuerzas”. Esta, comentó, “¡era precisamente la oración de alabanza!”. Leyendo este pasaje, dijo, “pienso inmediatamente” en Sara, después de haber dado a luz a Isaac: “¡El Señor me ha hecho bailar de alegría!”. Esta anciana. Como el joven David – resaltó el Papa – “bailó de alegría” ante el Señor. “A nosotros – observó luego – nos es fácil entender la oración para pedir una cosa al Señor, también para agradecer al Señor”. También entender la “oración de adoración”, aseguró, “no es tan difícil”. Pero la oración de alabanza “la dejamos de lado, no nos viene espontáneamente”:
“‘Pero, Padre, ¡esto es para aquellos de la Renovación en el Espíritu, no para todos los cristianos!’. No, la oración de alabanza es una oración cristiana ¡para todos nosotros! En la Misa, todos los días, cuando cantamos el Santo… Esta es una oración de alabanza: alabamos a Dios por su grandeza, ¡porque es grande! Y le decimos cosas hermosas, porque nos gusta que sea así. ‘Pero, Padre, yo no soy capaz… Yo debo…’. Pero ¿eres capaz de gritar cuando tu equipo de fútbol hace un gol y no eres capaz de cantar las alabanzas al Señor? ¿De salir un poco de tu contención para cantar esto? ¡Alabar a Dios es totalmente gratuito! ¡No pedimos, no agradecemos: alabamos!”
Debemos rezar “con todo el corazón”, prosiguió: “Es también un acto de justicia, ¡porque Él es grande! ¡Es nuestro Dios!”. David, recordó luego, “era tan feliz, porque el arca regresaba, regresaba el Señor: con aquella danza también su cuerpo rezaba”:
“Una buena pregunta que podemos hacernos hoy: ‘¿Cómo está mi oración de alabanza? ¿Yo sé alabar al Señor? Sé alabar al Señor, o cuando rezo el Gloria o rezo el Santo lo hago sólo con la boca y no con todo el corazón?’ ¿Qué me dice aquí David, danzando? ¿Y Sara, bailando de alegría? Cuando David entra a la ciudad comienza otra cosa: ¡una fiesta!”
“La alegría de la alabanza – recalcó el Obispo de Roma – nos lleva a la alegría de la fiesta. La fiesta de la familia”. El Papa recordó que cuando David entra al palacio, la hija del rey Saúl, Mical, lo reprende y le pregunta si no sentía vergüenza por haber bailado de aquella manera delante de todos, él que es el rey. Mical “despreció a David”:
“Me pregunto ¿cuántas veces despreciamos en nuestro corazón a personas buenas, gente buena que alaba al Señor como le nace, así espontáneamente, porque no son cultos, no siguen las formalidades? ¡Desprecio! Y la Biblia dice que por este motivo Mical se quedó estéril ¡por toda la vida! ¿Qué cosa quiere decir aquí Palabra de Dios? ¡Que la alegría, que la oración de alabanza nos hace fecundos! Sara bailaba en un momento grande de su fecundidad, ¡con noventa años! La fecundidad que nos da la alabanza al Señor, la gratuidad de alabar al Señor. Aquel hombre o aquella mujer que alaba al Señor, que reza alabando al Señor, que cuando reza el Gloria se alegra de decirlo, cuando canta el Santo en la Misa se alegra de cantarlo, es un hombre o una mujer fecundo”. (RC-RV)

martes, 28 de enero de 2014

Nunca más el Horror del Holocausto

Nunca más el horror del Holocausto:carta del Papa al rabino de Buenos Aires

2014-01-27 Radio Vaticana
(RV).- Nunca más el horror del Holocausto: es la invocación del Papa Francisco en la Jornada de la Memoria, en una carta a su amigo, el rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka. El texto se leerá esta noche en el Parque de la Música de Roma, con ocasión del Concierto “Los violines de la esperanza” - evento organizado para recordar a las víctimas del Holocausto. El Papa auspicia que aquellos que escuchen esta música “puedan identificarse con aquellas lagrimas históricas, que hoy llegan a nosotros a través de los violines, y sientan el fuerte deseo de comprometerse para que nunca más se repitan tales horrores, que constituyen una vergüenza para la humanidad”. El público, escribe Francisco, escuchará música de Vivaldi, Beethoven y otros grandes compositores, “pero el corazón de cada uno de los presentes – añade – sentirá que detrás del sonido de la música vive el sonido silencioso de las lágrimas históricas, lagrimas que dejan huellas en el alma y en el cuerpo de los pueblos”